viernes, 25 de mayo de 2012

A vuestra consideración


Cabe la posibilidad que lo que quede aquí escrito sea considerado anticuado y si, es un paradigma antiguo, que lamentablemente  está obsoleto en nuestra sociedad actual… pero a veces ciertas formas en desuso, es bueno revisarlas y ver qué hay de rescatables en ellas.
Un día, no hace tanto tiempo, las mujeres quisimos hacer una revolución y nació el feminismo, una revolución nacida desde la ira y del agotamiento que provocó soportar miles de años de abuso patriarcal… Se levantaron entonces las banderas de la igualdad-igualdad… Nos pusimos pantalones, botamos sostenes y exigimos nuestros derechos… ¿nuestros derechos? ¿O lo que salimos a buscar fue que se nos dieran los mismos derechos que a los hombres?
Porque no son lo mismo…
Y ganamos muchas cosas, no todas, en muchos aspectos (de los que pretendíamos) las odiosas desigualdades siguen…
Pero, ¿era esto lo que queríamos?
Veamos… demostramos que teníamos la misma capacidad intelectual, que podíamos acceder a cualquier carrera u oficio y a desempeñarnos en ellas tan bien o mejor que muchos hombres, que podíamos cambiar ruedas de autos, reparar llaves y enchufes, trajimos dinero a casa (ya no necesitábamos que nos mantuvieran), y podíamos no solo costear nuestras necesidades, si no también las de la familia y no solo en lo económico, si no también en sostener el nido, cómo antes de salir de él, criar a los hijos, hacernos cargo de nuestra sexualidad y de nuestra capacidad de procrear… hasta hemos llegado a poder preñarnos sin necesitar un compañero, con unas pocas células basta… Descubrimos que lo podíamos hacer TODO… ¿todo?
Miramos a los que eran nuestros compañeros de esos tiempos y parecía que no daban la talla… no tenían esa enorme capacidad de abarcar obligaciones cómo lo hacíamos nosotras y además daba la impresión que habían perdido la capacidad de saber que hacer… se veían PERPLEJOS!!!!... Ellos los hasta hace poco súper poderosos, no sabían que hacer … pero cómo nosotras si sabíamos, empezamos a instruirlos sobre la necesidad de que desarrollaran su lado femenino, mal que mal nosotras ya éramos unos especímenes perfectamente masculinas y con nuestra sensibilidad intacta… era cosa de que se esforzaran!!!!
Algunos lo intentaron y hasta casi lo lograron… desarrollaron una maravillosa sensibilidad y al unísono perdieron la capacidad de trabajar y proveer (total, ya lo hacíamos nosotras)… pero, en general, ese modelo no nos gustó.
Otros se negaron porfiadamente a aceptar estas nuevas reglas… y, en general, nos parecieron pésimos por machistas y opresivos.
En tanto, el tiempo iba pasando y nuestras hijas nos iban superando en la obtención de la igualdad-igualdad y en las expectativas de lo que tendría que ser capaz de ofrecer el compañero adecuado… Y nuestros hijos y sus padres (“tan básicos ellos”), descubrieron que nuestra revolución había sido maravillosa… disminuyeron (a veces simplemente eliminaron) sus responsabilidades económicas, disminuyeron (a veces simplemente eliminaron) sus ganas de comprometerse con “una” pareja (en su pensamiento “básico” parejas sin compromiso, habían por todas partes).
Y en este proceso de obtención y mantención de la igualdad-igualdad, el crear una pareja y una familia se transformó casi en un atentado a nuestras individualidades, por tanto las fuimos (todos), desechando, a veces, en reiteradas ocasiones…
A estas alturas, confusas y agotadas … mal que mal lo estábamos haciendo TODO, clamábamos a gritos por un compañero que nos escuchara, nos comprendiera, nos acogiera, que no tratara de resolvernos los problemas (eso lo hacemos nosotras, que lo hacemos TODO)… ¡Por favor!... ¡qué les cuesta ser nuestra mejor amiga!!!! (así, con a).
Entonces surgieron algunas ayudas, algo así como “Las Mujeres son de Venus y los Hombres son de Marte”…. ¡Caramba! Parece que no éramos iguales-iguales… Ellos son “básicos”, no son capaces de hacer varias cosas al mismo tiempo, su sensibilidad parece ser distinta… son incomprensibles en su sencillez!!!!!!
Y nosotras, hermanas, amigas mías… ¿qué pasó con nosotras?, ¿qué nos pasó, qué hoy estamos pidiendo se nos de él derecho de no tener que dejar a nuestros hijos pequeños y poder criarlos?
Estamos tan abandonadas de nosotras mismas y de nuestros procesos, que hasta somos felices si podemos eliminar nuestros ciclos biológicos artificialmente.
¿Será que en esa revolución histórica cometimos un pequeño error? ¿Será qué se trataba de igualdad en la diferencia? ¿Será qué se trataba de exigir respeto por lo que significaba ser MUJER?
¿Será que se trataba de qué honráramos nuestro rol  y le diéramos la importancia que debía?¿Será que se trataba de que recuperáramos el valor ancestral de ser las dadoras de Vida, las que conocíamos los Misterios de la naturaleza, las que tejíamos las redes de conexión con la existencia?¿Las que sabíamos que cuando llegábamos a esta vida, salíamos de las entrañas de una igual y a un mundo al que pertenecíamos? A diferencia de nuestros compañeros que llegaban siendo diferentes y tenían un largo camino que recorrer  antes de encontrar su lugar en este espacio y tiempo, pero que en ese viaje nos traían de regalo la visión global obtenida desde el frío viento de la razón y las ideas, mientras nosotras adentrábamos nuestras raíces en la tierra y nos volvíamos capaces de nutrir y levantando nuestros brazos hacia el sol, tomábamos su calor y entibiábamos los corazones…
Y así, comprendiendo nuestras desiguales naturalezas, saber que no somos nada el uno sin el otro y que no debemos pretender adentrarnos en el Misterio de lo Masculino, ni pretender que se adentren en el Misterio de lo Femenino… si no que siendo incomprensibles, somos complementarios, igualmente desiguales, indiscutiblemente valiosos y destinados a celebrar y honrar juntos el Misterio de la Vida.
Oj alá nunca dejemos que recordar que del dos proviene el uno y antes de eso El Misterio.